Alemania: Los neonazis se infiltran en el ejercito silenciosamente

Viernes, 10 de julio de 2020

Se descubrieron recientemente explosivos plásticos y recuerdos nazis en la casa de un soldado de élite alemán, lo que ha alertado al país sobre la infiltración de un viejo enemigo en las instituciones democráticas.

Esto ocurrió cuando los comandos policiales pararon tras salir del confinamiento por covid-19 en mayo y pararon frente a la propiedad rural del sargento mayor “Ovejita” de las fuerzas especiales, una de las unidades secretas más entrenadas de Europa.

Ya se sospechaba que el sargento mayor era neonazi. Se encontraron dos kilogramos de explosivos plásticos PENT enterrados en el jardín juntos con un detonador, un fusible, un AK-47, un silenciador, una ballesta, dos cuchillos y miles de municiones, las cuales se sospecha que muchas fueron robadas del ejército alemán.

Germany far right: Elite KSK commando force 'to be partially ...

Sin embargo, lo más impactante fue el hallazgo de un cancionero de las SS, 14 ediciones de la revista para ex miembros de las Waffen SS junto con otros recuerdos nacional socialistas.

De acuerdo a la comisionada parlamentaria de Alemania para las fuerzas armadas, Eva Hölg “Tenía un plan. Y él no es el único”.

Desde que se condenó el nazismo junto con el fascismo tras la Segunda Guerra Mundial, los políticos y jefes de seguridad rechazaron la noción de cualquier infiltración de estas ideologías en los servicios de seguridad. Se sospecha que los superiores eran protegidos y las armas y municiones desaparecían de las reservas militares sin que hubiera verdaderas investigaciones.

Lo más preocupante para las autoridades es que los neonazis se concentran en la unidad militar más dedicada y de élite del país, las fuerzas especiales conocidas por sus siglas en alemán KSK.

Hace una semana, Annegret Kramp-Karrenbauer, la ministra de Defensa de Alemania, disolvió una compañía de combate en las KSK por considerarla infestada de extremistas. El sargento mayor Ovejita, era miembro de este grupo, del que se desaparecieron unos 48.000 cartuchos de municiones además de unos 62 kilogramos de explosivos.

Ahora se investiga por la agencia de contrainteligencia militar a más de 600 soldados, de los 184.000 que pertenecen al ejército. 20 de ellos pertenecen a las KSK, siendo esta proporción cinco veces mayor que en las demás unidades.

En los últimos meses, terroristas de carácter extremista y neonazi han atacado una sinagoga, asesinado a un político y matado a tiros a unos nueve inmigrantes y alemanes descendientes de inmigrantes

Se sospecha que los extremistas acumulan armamento, poseen casas de seguridad y listas de enemigos políticos. Un reservista ya suspendido, poseía las direcciones de 17 políticos destacados que han sido alertados, conduciendo este caso a otras nueve redadas el 9 de julio en todo el país.

Medios alemanes han referido a los miembros como un “ejercito en la sombra” que trazan paralelos a la década de los veinte, cuando los nacionalistas en el ejército acumularon armas, conspiraron para derrocar la democracia y planearon golpes.

Konstantin von Notz, presidente adjunto del comité de supervisión de inteligencia en el Parlamento alemán aseguró que “una vez que realmente comenzaron a buscar, encontraron muchos casos. Cuando tienes cientos de casos individuales comienza a parecer que tenemos un problema estructural. Es extremadamente preocupante”. A su vez señalo

Algunos llegan a estimar que la cantidad de soldados en las fuerzas armadas europeas que pertenecen a grupos extremadamente nacionalistas ascienden a cientos de miles, con puestos de fuerzas de seguridad.

En junio fue suspendido un investigador de alto rango en la unidad de extremismo por compartir material confidencial de la redada de mayo con un contacto perteneciente a las KSK, quien se los divulgó a otros ocho soldados, asegurando que la agencia podría dirigir su atención al grupo.

Stephan Kramer, presidente de la agencia de inteligencia del estado de Turingia dijo: “Si las personas están destinadas a proteger nuestra democracia están conspirando contra ellas, tenemos un gran problema. ¿Cómo los encuentras?” refiriéndose a un enemigo interno.

“Estos son hombres endurecidos por la batalla que saben cómo evadir la vigilancia porque están entrenados para realizar la vigilancia ellos mismos” declaró.

“No puedo explicar por qué supuestamente hay tantos casos de extremismo de extrema derecha en el ejército. Las KSK están claramente más afectadas que otros, eso parece ser un hecho” dijo el general Markus Kreitmayr, quien ha combatido en Bosnia, Afganistán y Kosovo.

El general Markus Kreithmayr, en la retaguardia, ha calificado la crisis actual en la unidad KSK “la fase más difícil de su historia”.
El general Markus Kreithmayr y sus filas

Debido a su historia nazi y la destrucción de países, Alemania mantiene una relación conflictiva con sus militares. En 2011 con el fin de forjar la democracia y sus valores, abolió el servicio militar obligatorio, pasando a ser una fuerza de voluntarios. Los resultados es que cada vez hay más fanáticos, dejando el ejército de ser un reflejo de la sociedad alemana.

Kreitmayr dijo que un gran porcentaje de sus soldados son de la Alemania oriental, donde la AfD tiene buenos resultados. Aproximadamente la mitad de los hombres listados en la KSK y sospechosos de ser neonazis pertenecen al este. El general ha llamado a la crisis actual que sobrepasa la unidad como “la fase más difícil de su historia”.

“No sé si hay un ejército en la sombra en Alemania” agregó en una entrevista, al no poder descartar un grado significativo de infiltración extremista. Seguido de “pero no estoy preocupado, y no solo como el comandante de las KSK, sino como un ciudadano: que al final exista algo así y que tal vez nuestra gente forme parte de ello”.

En conversaciones entre los soldados, se habla de un punto de inflexión en la unidad tras la crisis migratoria de 2015 que llevo a un cambio perceptible “en valores” entre nuevos reclutas.

Fue en esa crisis cuando un soldado de las KSK, André Schmitt, conocido como “Hannibal”, de 30 años proveniente de Halle, en el este de Alemania, creó un grupo de Telegram donde los soldados, oficiales de la policía y otros compartían la creencia de que los migrantes destruirían el país. Varios ex integrantes del grupo de Telegram son investigados por tramar terrorismo, buscándose en algunos casos bolsas para cadáveres y enfrentando un juicio.

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