Se realiza la primera Asamblea Mundial de la Amazonia

Martes, 21 de julio de 2020

En los últimos días, diversos inversores en actividades de minería y ganadería centralizados en áreas de protección natural y en tierras indígenas experimentaron un boicot, en respuesta a la realización de actividades perjudiciales en la región.

La declaración de la primera Asamblea Mundial de la Amazonia, realizada virtualmente reclamó la asistencia a los indígenas ante la crisis del covid-19. En el informe que contó con la participación de los nueve países panamazónicos (Brasil, Perú, Brasil, Venezuela, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Guyana Francesa y Surinam), se detalló la lucha por el medio ambiente y la moratoria de actividades extractivas, un claro vector de contagio del coronavirus.

Los dos ejes principales abordados fueron el boicot a las actividades económicas predatorias y la movilización regional e internacional con el fin de proteger a los ecosistemas y habitantes de la región.

La Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada presentó en la asamblea un reporte que detalla los problemas de la minería. Según los estudios publicados, la minería ocupa de forma ilegal 36 millones de hectáreas en territorios indígenas demarcados junto con otras 22 millones de hectáreas de ANP en la Panamazonia. Se identificaron otras concesiones de extracción de gas y petróleo sobre 21 millones de hectáreas de tierras indígenas y en otras 6 millones de hectáreas, detalló el documento.

En cuanto a la ganadería, esta representa el mayor factor en la tala de arboles. Unas 4,8 millones de hectáreas en tierras indígenas y otras 5,5 millones de hectáreas de la ANP, están siendo deforestadas como resultado del avance de las actividades para ubicar pasto y ganado en la venta de carne.

“Se levanta la lucha de los pueblos amazónicos, atacados en sus territorios, memorias y culturas. Crece el grito ensordecedor de la selva, derribada, quemada, saqueada por el extractivismo violador, que solo obedece al poder y a la codicia” señaló el informe.

Se estima que en los últimos cuatro meses, fallecieron al rededor de 1.000 indígenas en la región por covid-19. Según los datos de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica y la Red Eclesial Panamazónica, unos 20.000 indígenas se han contagiado.

“Nos une el dolor, nos une la emergencia, nos une la esperanza, la rebeldía. Estamos de luto por una pandemia que se ha llevado nuestros abuelos y abuelas, nuestras familias. El mundo también está de luto pero a pesar de eso no quiere despertar todavía” afirmó Gregorio Mirabal, coordinador general de la COICA, durante su discurso en la apertura de la Asamblea.

“Queremos un diálogo mundial con los que toman decisiones, que se consulte este modelo de desarrollo que prefiere desangrar la Amazonía y a sus pueblos. No queremos que nuestra riqueza natural y cultural solo sirva para llevar petróleo, oro y beneficios a los supuestos países desarrollados. Nos dejan el mercurio, enfermedades, río contaminado, selva devastada. Necesitamos hablar con los gobiernos de Estados Unidos, Europa, China y Rusia, y también con nuestros propios gobiernos, y evitar la destrucción y la falta de diálogo” añadió Mirabal.

Los panelistas propusieron el boicot a los grandes grupos económicos que invierten en las predatorias de la Amazonia, debido a un supuesto aprovechamiento de la preocupación por la pandemia para cometer crímenes medioambientales, tales como la búsqueda de oro y otros minerales, la extracción de madera, invasión de tierras indígenas y apropiación de predios públicos para invertir en la ganadería.

El boicot se dirige a los principales financiadores de las empresas que llevan a cabo las actividades ilícitas en la región. Estos son Goldman Sachs, HSBC, Citi, Jp Morgan y Black Rock.

El representante de la Red Iglesias y Minería, Pedro Sánchez, en su campaña contra la violación de derechos humanos y ambientales consecuentes a la búsqueda de minerales en la Amazonía, expuso que el extractivismo “es una desaforada tendencia de este sistema económico para convertir en capital todos los bienes de la naturaleza, donde ponen los ojos las empresas mineras no ven vida, no ven río, no ven naturaleza, no ven comunidades, ven solamente dinero”.

“Una gran parte del territorio amazónico está concesionada a la minería, a la destrucción, a la muerte para el enriquecimiento de muy pocos. La minería no trae progreso, no trae desarrollo. No existe un solo lugar en América Latina que pueda ser mostrado al mundo y decir ‘fíjense como la minería trajo el desarrollo, cómo vive la gente feliz’. Tenemos una historia en la que la minería ha sido impuesta a sangre y fuego” añadió Sánchez.

Se reclama el cese de actividades extractivas que actúen como vector del contagio en las poblaciones locales, ayudas públicas de alimentación e insumos, la garantía de personal de salud y de materiales médicos en la región de la Amazona. Esto hace énfasis especial en la necesidad de respeto por diferencias culturales y étnicas en los tratamientos médicos y en la elaboración de las estadísticas, incluyendo a los pueblos indígenas en las estadísticas.

172 de los 375 pueblos indígenas amazónicos reconocidos presentan casos de contagio y muerte por Covid-19. Varios representantes de pueblos originarios de estos grupos se reunieron el pasado 10 de julio con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, denunciando el abandono del Estado y solicitando respeto a los derechos de los pueblos en la urgencia sanitaria.

En la asamblea se concluyó que varios factores representan la amenaza actual: la cría de animales concentrados en granjas industriales, la aglomeración en urbes grandes y pobladas, los efectos del cambio climático, cambios de la alimentación y consumo, el uso de transgénicos y por supuesto, actividades perjudiciales al medio ambiente, tales como la minería y la deforestación.

La declaración final de la Asamblea añade las consecuencias de la crisis actual. “Hay una mina de resistencia dentro de las comunidades del bosque, del campo y de las ciudades, que se organizan frente a la devastación y al hambre que continuarán después de esta pandemia. Porque el ecocidio, etnocidio y terricidio avanzan peor que el virus” detalló el informe.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *